Cada año ocurre lo mismo.
Llega el verano, hacemos las maletas, soñamos con la playa o la montaña y pensamos que, por fin, nuestro cuerpo también va a descansar.
Pero pasan unos días y aparece esa molestia en la espalda que llevabas meses ignorando. El cuello vuelve a estar rígido. La rodilla se resiente durante las caminatas. El hombro duele al nadar. Incluso hay personas que aseguran que en vacaciones sienten más dolor que cuando estaban trabajando.
¿No se suponía que descansar iba a hacer que todo desapareciera?
La realidad es que cambiar de destino no cambia el estado de tu cuerpo.
Y entender por qué ocurre puede ayudarte a disfrutar de unas vacaciones sin que el dolor sea el protagonista.
Tu cuerpo no empieza a sufrir en verano. Lleva meses adaptándose.
Nuestro organismo es extraordinario.
Cada día compensa pequeñas sobrecargas sin que apenas nos demos cuenta.
Horas sentado delante del ordenador.
Estrés.
Dormir menos de lo necesario.
Malas posturas.
Coger peso de forma repetitiva.
Falta de ejercicio.
O incluso hacer demasiado ejercicio sin descansar.
Durante meses el cuerpo se adapta a todo ello.
Pero adaptarse no significa que esté bien.
Muchas veces significa que está haciendo un enorme esfuerzo para seguir funcionando.
Hasta que llega el verano.
Y es entonces cuando ese equilibrio deja de ser suficiente.
Las vacaciones no ponen de vacaciones a tu cuerpo.
Existe una idea muy extendida: «Cuando tenga vacaciones se me pasará».
Sin embargo, el cuerpo no funciona así.
Puedes cambiar de ciudad, de hotel, de playa o de montaña.
Pero tus músculos, tus articulaciones, tu sistema nervioso y los tejidos que llevan meses soportando tensión viajan contigo.
Las vacaciones cambian el paisaje. No borran todo lo que has acumulado durante el año.
¿Por qué en vacaciones parece que duele más la espalda?
No suele deberse a una sola causa. Es la suma de muchos pequeños cambios.
• Pasas más tiempo sentado: los viajes largos favorecen la rigidez y el dolor lumbar.
• Haces más actividad física de golpe: caminar más, practicar pádel, nadar o hacer senderismo exige una adaptación progresiva.
• Cambias el colchón y la almohada: un cuerpo sobrecargado se adapta peor a estos cambios.
• Cargas mucho más peso: maletas, neveras, sombrillas, bolsas o niños aumentan el esfuerzo sobre la espalda.
El estrés también influye, aunque estés de vacaciones.
Cuando por fin descansan, algunas personas sienten más molestias porque el organismo llevaba meses funcionando en un estado de alerta constante. Al disminuir esa activación, algunas molestias se hacen más evidentes. No significa necesariamente que exista una lesión nueva, sino que el cuerpo llevaba tiempo pidiendo atención.
No todo el dolor significa daño.
El dolor depende del estado físico, la calidad del sueño, el estrés, la inflamación, el nivel de actividad, las experiencias previas y el funcionamiento del sistema nervioso. Por eso dos personas con una misma resonancia pueden sentir dolores completamente diferentes.
¿Qué puedes hacer para prevenir el dolor este verano?
• Haz pausas durante los viajes largos.
• No pases de una vida sedentaria a hacer deporte intenso de un día para otro.
• Alterna actividad y descanso.
• Cambia de postura con frecuencia.
• Levanta las maletas utilizando las piernas y acercando el peso al cuerpo.
• Escucha las señales de tu cuerpo antes de que el dolor te obligue a parar.
El mejor momento para cuidar tu cuerpo no es cuando el dolor ya no te deja disfrutar.
En Akela Fisioterapia y Salud entendemos el dolor desde una visión global.
Valoramos cómo se mueve tu cuerpo, tus hábitos, tu descanso, tu nivel de actividad y aquellos factores que pueden estar influyendo en tu recuperación.
Porque muchas veces el dolor que aparece en verano no empezó en verano. Simplemente es el momento en el que tu cuerpo deja de compensar todo lo que ha acumulado durante el año.
Este verano disfruta de las vacaciones, pero no olvides cuidar el cuerpo que te ha acompañado los otros once meses.
Porque puedes cambiar de playa. Pero tu cuerpo siempre viaja contigo.
¿Por qué parece que en verano nos duele más todo? La explicación que casi nadie conoce

